Tensión en Morena BCS: Ante la pretensión de «vender caro el
amor»
Eliseo Santana A.
LA PAZ, BCS.— El panorama político en Baja California Sur tras darse a conocer los resultados de las encuestas internas de Morena ha entrado en una fase de intensas fricciones y análisis de fondo. Mientras Manuel Cota Cárdenas se alza como el ganador legítimo del proceso interno, la postura de la alcaldesa Milena Quiroga Romero —quien busca condicionar su respaldo e intenta negociar a un costo muy alto su capital político— ha levantado severas críticas entre analistas y observadores de las dinámicas de poder en el estado.
Para diversos analistas políticos de la entidad, la
estrategia de Quiroga Romero denota una alarmante desconexión con el veredicto
de la militancia. De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, la edil basó su
aspiración en una estructura sumamente frágil: «Ella coleccionaba cascajo, lo
recogía de aquí y de allá, decía y pensaba que sumando eso a su proyecto,
lograría su objetivo; se equivocó, chocó con la realidad pero al parecer no lo ha
entendido».
La resistencia de la alcaldesa a sumarse plenamente y de
forma incondicional al proyecto ganador es vista en los pasillos de Morena como
un intento desesperado por mantener una relevancia que las urnas internas ya le
negaron. «Intenta vender caro lo que quedó de la intención, no entiende que la
supuesta plusvalía que tenía se perdió, y poco a poco se irá autodesmantelando la
estructura que intentó armar», señalan las voces críticas, rematando con una
máxima implacable: «así es, así funciona la política; pobre del que no lo
entienda».
Por otra parte, los reflectores y las advertencias también
apuntan hacia el vencedor. Ganar la encuesta interna es solo el primer paso; el
verdadero desafío para Manuel Cota radica en la rigurosidad con la que
construirá su equipo de cara a los próximos compromisos constitucionales. La
resaca de este proceso deja una lección contundente para el coordinador electo:
«el que ganó necesita entender que no debe llenarse de cartuchos quemados, que
entienda que importa más la calidad que la cantidad».
El escenario en Baja California Sur queda condicionado por
una regla histórica que los actores políticos locales suelen ignorar a su
propio amparo: «nadie aprende en cabeza ajena, pero tras aviso no hay engaño».
El futuro de la izquierda en el estado dependerá de si el ganador decide
escuchar las advertencias o si cederá ante el pragmatismo de sumar cuotas que
terminen por restar legitimidad.
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