lunes, 5 de octubre de 2026

El Espejo de Tulum y el Espejismo de Los Cabos: ¿Aprenderemos la Lección?

 


El Espejo de Tulum y el Espejismo de Los Cabos: ¿Aprenderemos la Lección?

Eliseo Santana A.

Leyendo información sobre la profunda crisis turística que está ocurriendo en Tulum —donde aerolíneas como Aeroméxico o Volaris abandonan el destino, los hoteles lucen vacíos y los negocios cierran—, me puse a pensar de inmediato en lo que está ocurriendo aquí en nuestro estado, en Los Cabos. Me di cuenta de que estamos cometiendo errores muy similares y que esto, si no nos anticipamos, puede afectarnos muy seriamente en el corto plazo.

A diferencia de Tulum, Los Cabos no ha decrecido financieramente; sigue rompiendo récords de derrama económica. Sin embargo, nuestro crecimiento ya se estancó. Al apostarlo todo a un modelo de ultra-lujo, hoy dependemos casi en un 80% de un solo cliente: el estadounidense adinerado.

Esta "monodependencia" ha encarecido tanto el destino —con tarifas de hotel promedio de $450 USD por noche y taxis del aeropuerto que superan los $100 USD— que ha expulsado casi por completo al turismo nacional y a la clase media norteamericana. Al no tener un "colchón" de clase media que nos rescate, operamos sin red de seguridad: cualquier tropiezo económico, crisis sanitaria o cambio geopolítico en los Estados Unidos congelaría nuestra economía de la noche a la mañana.

El fantasma de Acapulco: El peor escenario

Si Tulum es la advertencia de los precios abusivos y los abusos de transporte, Acapulco es el recordatorio de lo que pasa cuando un destino se pierde por completo. Lo que alguna vez fue el refugio dorado del turismo internacional quedó prácticamente sepultado debido a una combinación letal de inseguridad crónica, abandono institucional y el golpe devastador de fenómenos climáticos. Acapulco demostró que la fama no es eterna y que, una vez que el turismo internacional pierde la confianza, recuperarla es casi imposible.

La solución: Abrir el abanico

Para no seguir el camino de Tulum o Acapulco, la solución para Los Cabos no es masificar el destino ni "traer a cualquiera" —un error que ya cometió Japón, llenándose de un turismo masivo que aportaba poco económicamente y generaba caos local—.

La estrategia inteligente consiste en diversificar selectivamente:

• Atraer mercados de Europa y Asia: Invertir en captar de forma controlada a viajeros de alto poder adquisitivo y perfil cultural (como el turismo premium de Alemania o Japón). Son visitantes respetuosos, de estancias largas (10 a 14 días) y que gastan en la economía local real, no solo dentro de los resorts.

• Crear un balance: Permitir opciones de lujo accesible que abran la puerta al profesionista intermedio y al turismo nacional de gama alta, asegurando una base económica sólida ante cualquier crisis externa.

El dinero de los millonarios sostiene la burbuja hoy, pero abrir el abanico y diversificar con inteligencia es lo único que protegerá los empleos de las miles de familias que viven de esa industria mañana.

 


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