martes, 21 de julio de 2026

Anna María Lyncaí

 


Anna María Lyncaí

Por Víctor M. Villavicencio

NOTA:

El 3 de abril de 19…, mientras trabajaba en una pesquisa periodística, el azar me llevó a una de las personas más extraordinarios que he entrevistado en mi vida: Anna María Lyncaí, originaria de la península de Baja California, pero avecindada en de San Ysidro en California, Estados Unidos.

 

Anna tenía en ese tiempo algo más de ciento seis años y cerca de noventa y cinco de vivir en ese lugar y otros de los alrededores.

 

Propietaria de una lucidez envidiable y de una memoria privilegiada, me narró con detalles lujosos algunos pasajes de su vida y me habló de los recuerdos más remotos de su infancia.

 

Pero lo asombroso, es que aun recordaba, un relato que le fue contado por su abuela (quien murió en Ensenada, Baja California, México, a una edad muy avanzada).  A su vez, a la abuela de Anna, le llegó la historia de boca de su abuelo y a este de gente muy antigua de esos pueblos; situación que me hace inferir que esto formó parte de las tradiciones y leyendas de algunos de los grupos étnicos que habitaron la península.

Es admirable, por otro lado, que Anna hablara todavía algunas palabras de su lengua, o de las lenguas que en esos tiempos existían en la California Mexicana, pues hasta donde he investigado, algunos vocablos pertenecen a dos o tal vez, tres grupos étnicos diferentes.

 

Bajo tal circunstancia, preferí respetar la fonética y expresiones usadas por Anna en un afán por preservar la forma de hablar de esta sobresaliente californiana.

 

También debo señalar, que he transcrito escrupulosamente el relato de Anna, que en muchos casos no es muy preciso, así como algunas faltas de secuencia en el mismo, sin embargo, creo que se trata de una narración interesante y aunque en muchas de sus partes no es comprensible para mí, siento que el rigor gramatical y científico importan poco en este caso. Dejemos eso a los conocedores.

Anna María Lyncaí, falleció dos años después de mi entrevista y según quienes la acompañaron en sus momentos póstumos, su último deseo fue volver, para morir en un rancho, llamado Canipolé, en la serranía de la Giganta, en Baja California Sur.  Su tierra.

 

                           

 

 

ESTA ES LA HISTORIA QUE ANNA ME CONTO:

 

Endenantes, cuando las ambias y los  cardones no tenían picas y las yucas estaban junto al suelo y en el agua grande solo había animales mansos, entonces pasó la cuenta que te cuento.  Entonces el gran Shamaán grande que todo lo hizo, tuvo una lumbre de razón y los hizo a los hombres y las mujeres y todo fue bonito y había  frutillas y sus chuniquis eran blandos y ambias   y liebres y venados en mucha cantidad y nadie tenía hambre ni sed y había aguadales en todos lados y aguacielo ni mucha ni poca y nunca hacía ni frio ni calor y nadie nacía y nadie se moría.

 

Pero pasó que el gran Shamaán grande los hizo a los hombres y a las mujeres de forma que tenían entendimiento y después de muchas estaciones de no hacer nada y solo de pensar y pensar y pensar y mirar el agua grande y el ideli binijá, los hombres empezaron a entender y a reclamar al gran Shamaán grande que también querían ser  grandes como él y poder cambiar las cosas al antojo y entonces el gran Shamaán grande se enmuinó tanto que les puso al hombre y a la mujer la sed y el hambre y se puso a hacer los  fríos y los calores y todo lo demás se hizo poco  para apurarlos a trajinar para encontrar agua y comida y todo lo demás.

 

También les puso al hombre y a la mujer la manera de morirse y para que el castigo fuera hasta siempre jamás, les puso al hombre y a la mujer la manera de tener hijos.  El mismo gran Shamaán grande hizo tres hijos: uno bueno y uno malo y uno que nadie sabe cómo es y que es la voz que les habla en las noches de luna grande a los shamaanes y entonces mandó a sus dos hijos a la tierra y uno era "Cuayai" que era bueno y el otro era "Guamongo", que era malo y entonces los hizo que pelearan aquí en la tierra y pelearon por tres soles y tres lunas y los ideli binijá escupieron lumbre y la tierra se movió mucho y llovió agua y lumbre y todo cambió cuando acabó el pleito y Cuayai mató al Guamongo, pero el Guamongo se convirtió en el chimbicá, por eso no podemos matar nunca al chimbicá y el que lo mata después se muere de muchos dolores.

 

Y entonces el gran Shamaán grande les puso lumbre a las hojas de las bayas y picas a los cardones y a las ambias y las yucas crecieron y fue difícil alcanzar las flores que es lo más sabroso que hay y también hizo los fríos  y los calores y todavía, cada que vez que se acuerda, se enmuina mucho y llegan vientos fuertes de todos los orientes y les puso picas a los animales del agua grande y todos los que se murieron en el pleito de Cuayai y el Guamongo, se fueron al cielo y sus ojos son los ojos de la noche y los hombres y las mujeres se hicieron tristes y empezaron a vagar por estas tierras que desde endenantes están secas.

Y el Cuayai, quedó muy mal con el pleito con su hermano y un buen shamaán, que nunca quiso reclamar nada al gran Shamaán, fue el que ayudó al Cuayai a sanar de sus golpes y lo llevó a una cueva y allí en esa cueva lo curó con agua del akujú llorón, que es muy bueno para los golpes y allí estuvieron hasta que se sanó y este Cuayai en todos esos soles y lunas que estuvieron juntos en la cueva, le contó al shamaán bueno, todas las razones del entendimiento del Shamaán grande,  hacedor de todas las cosas que hay en el ka elmet y entonces este Cuayai que todo lo sabía de su padre el mejor y más grande hacedor, le contó todo lo que había pasado endenantes y lo que iba a pasar en el porvenir.

 

Entonces este Cuayai le contó al buen shamaán que su padre, muy parecido a los hombres, era mucho más grande y con mucho entendimiento y razón y con el gran poder grande que lo hacía hacer cualquier cosa que se le antojara y con ese gran saber grande, pudo hacer a los hombres de un montón de piedras y que todo el entendimiento y las razones del hombre llegaban del aéna y que por eso, por donde entraban era por los pelos y estos tenían el gran valor de saber todo lo que los hombres sabían y por eso  fue que los shamaanes hacían sus faldellines que usaban para taparse el cuerpo, de los pelos de toda la gente que se moría y a estos faldellines los llamaban guanacá, porque creían que de esta forma  tendrían toda la razón de todos los que se habían muerto y que este entendimiento les era bueno para curar todos los males y ver lo que había pasado endenantes y lo que iba a pasar en el porvenir y que con este entendimiento podían hacer los encantamientos para asustar a la gente y curar el maldeojo y poner el maldeojo y podían platicar con el otro  hijo del gran Shamaán grande, el que no era bueno ni era malo.

Y el Cuayai le contó que en estos pueblos de gente caminadora y juguetona, sucederían tres cosas que harían cambiar todo y estas fueron las tres cosas que el Cuayai le contó al buen shamaán bueno:

Que llegaría un tiempo en que llegarían a esta tierra unos hombres tan grandes como el gran Shamaán grande, que venían de la tierra fría y que serían buenos caminadores y contadores de amberadidi y buenos para las pintas y que usarían los acantilados y las bocas de los cerros para hacer sus pintas y en las que se contaría la leyenda de estos hombres y también en estos lugares enseñarían a sus hijos y a los hombres jóvenes a hacer estas cosas con aguas de colores que sacaban de la tierra y las piedras molidas y las raíces de algunas matas y huesos quemados y que ellos sabían como hacerlo que estas aguas fueran de color diferente.

 

Y que luego estos hombres pelearían con la gente de esta tierra y que como estos hombres, como no conocían bien estos calores ni el hambre de siempre, estos hombres grandes se acabarían y que antes de acabarse dejarían muchos de sus entendimientos a la gente de aquí y esos entendimientos eran de cómo era el aéna y de que en la prietura de la noche había cuatro luceros y muchas estrellas.

 

Y estos hombres pintadores de cuevas llegaron un día y trajeron todo lo que Cuayai le dijo al buen shamaán bueno y así fue como pasaron las cosas.

 

 

Luego le dijo que de la grande agua grande llegarían unos hombres y mujeres  en unos como flotadores hechos de palos huecos y que luego estos flotadores quedarían tirados y que se los comería el sol y el agua y que ya nunca y que se quedarían para siempre a guerrear con nuestra gente y que estos hombres que llegarían eran los llamados Pericues.

 

Así pues, antes de que te lo cuento, estos Pericues llegaron un día tal y como lo dijo el Cuayai y estos Pericues trajeron a sus mujeres y sus propias palabras y sus ahenris y vivían en antes diferente a la gente de aquí, pero luego empezaron a vivir igual que los hombres y las mujeres de aquí y aprendieron a vivir con hambre y a caminar mucho para encontrar agua y comida y aprendieron palabras de nuestra lengua y aprendimos palabras de su lengua y se fueron quedando para todo el tiempo.

 

El Cuayai le enseñó al buen shamaán bueno que todo esto era parte del castigo del gran Shamaán que todo lo hizo, porque su muina nos iba a alcanzar mucho tiempo después de que los hombres y las mujeres de esta tierra habían olvidado sus ganas de ser como el gran hacedor y cuando todo fuera diferente todavía seguiría existiendo la hambruna y la sed por estas tierras y ya no habría ni aguadales, ni techcalamas como enantes.

 

La última cosa que el Cuayai le dijo al buen shamaán bueno y que era el castigo más malo, era que un día llegarían unos hombres en unos flotadores muy grandes, como ambuhas y que estos hombres no tendrían color y traerían arcos del trueno y que estos hombres traerían calamidades y traerían oibetel y serian tajipeñís y que vendrían con ellos unos shamaanes también sin color y con largos faldellines y con pelos en la cara y muy dados a criar animales que ellos mismos traían para comer y muy dados a hacer crecer las matas y traerían  y cosas extrañas y que los hombres de arco de trueno serían más malos que el Guamongo y los shamaanes de faldellines serían más fuertes y más dañinos que los shamaanes de esta tierra y de que eso sería el fin de los shamaanes de por aquí y que eso haría cambiar todas las cosas que hay en el aena y en el amet.

Nunca supimos si esta cábala se llegó a cumplir nunca jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario