PERDER, CALLAR Y OBEDECER
Por Eliseo Santana A.
El próximo martes 1 de septiembre de 2026, la presidenta
Claudia Sheinbaum presentará su Segundo Informe de Gobierno.
El evento se ha convertido en el pretexto perfecto y la cortina de humo ideal para que la dirigencia nacional de Morena intente enmendar la pifia que cometió al calendarizar los "destapes" —aunque ellos nieguen la autoría de esos calendarios—. Así que, “aprovechando el nublado”, se agarran del informe presidencial y nos dicen que, para no opacar a la mandataria, pondrán en pausa las designaciones que ya tenían programadas.
Al calendarizar las nominaciones en fila, una tras otra, el
partido evidenció su incapacidad para contener la ola de protestas de los
precandidatos desechados, quienes son fulminados a puerta cerrada bajo el
oscurantismo de dudosas encuestas cuyos resultados reales nadie conoce. La
consigna oficial es clara y autoritaria: PERDER, CALLAR Y OBEDECER.
Sinaloa, sin embargo, se cuece aparte. En esa entidad, la
cúpula nacional fue incapaz de sacar de la jugada a la senadora Imelda Castro,
la consentida del cuestionado gobernador Rubén Rocha Moya. El grupo Rochista le
dobló las manos a la dirigencia, la cual prefirió ceder ante el cacicazgo local
antes de hacer más grande el polvorín político y de seguridad que ya arrastra
el mandatario sinaloense.
En el sur del país, la simulación democrática operó con el
mismo cinismo, pero con hilos distintos. En Campeche, la bendición cayó sobre
Pablo Gutiérrez Lazarus, alcalde de Ciudad del Carmen y pieza impulsada
abiertamente por la maquinaria de la gobernadora Layda Sansores. Mientras
tanto, en Colima, la "tómbola" de las encuestas favoreció
milagrosamente a Rosa María Bayardo, alcaldesa de Manzanillo y cuadro de
absoluta confianza de la gobernadora Indira Vizcaíno. En resumen: un primer
bloque donde el dedo de los gobernadores sustituyó por completo la voluntad de
la militancia.
Es ahí donde cobra sentido el "respiro" del Informe
Presidencial. Morena utilizará esta pausa de una semana para pulverizar los
tiempos y dosificar los golpes en los estados restantes rumbo a las elecciones
de 2027. Las inconformidades en Sinaloa, Campeche y Colima encendieron las
alarmas; si los destapes hubieran continuado "de chorrito", el
engrudo se les habría hecho bola a nivel nacional de forma incontrolable. Esta
tregua artificial busca enfriar los ánimos antes de que el fuego llegue a entidades
donde la fractura interna ya es inocultable.
El ejemplo más vivo es Baja California Sur, donde la denuncia
de que no hay piso parejo dejó de ser un secreto a voces. En la media
península, los señalamientos apuntan directamente al gobernador y su aparato
estatal, volcados en imponer a su favorita, la alcaldesa de La Paz, Milena
Quiroga. La estrategia de la dirigencia nacional es clara: ganar tiempo para
operar en la sombra, comprar voluntades y evitar que los aspirantes locales
cumplan su promesa de romper con el partido si la imposición se consuma en los
próximos días… porque de que se va a consumar, se va a consumar.
La imposición en BCS ya estaba cantada, avisada, telegrafiada
y señalada. Ahora lo que sigue es ver si, de verdad, los que amenazaron con no
aceptar imposiciones tienen las agallas suficientes para sostener lo que
dijeron, o si empezarán a salir con que:
"Por la unidad del partido y del proyecto"
"Vienen otras batallas y nos necesitan aquí"
Esa es la única duda que nos queda: saber si se doblan o no.
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