El hecho de que el gobierno de Morena encabece un régimen que
ya controla el Congreso, los tribunales, el árbitro electoral, el ejército y
que ahora busca regular la información en radio y televisión, encaja con las
características de los regímenes donde la voluntad de una sola persona o
partido se convierte en la única ley; ya lo hemos visto antes.
Morena y la 4T inician el proceso de censura para los
mexicanos, replicando los pasos de control absoluto y persecución del
pensamiento libre tal como ocurrió en la antigua Unión Soviética, la Alemania
nazi, la Italia fascista, la China comunista, la dictadura cubana, la dictadura
venezolana, la dictadura coreana y la dictadura nicaragüense.
Toda dictadura a lo largo de la historia comparte el mismo manual: amordazar a la prensa, criminalizar la verdad y perseguir las palabras para blindar su impunidad.
En México, este atropello se disfraza con cinismo bajo el
teatro legal de los nuevos lineamientos de derechos de audiencias, donde el
régimen de Claudia Sheinbaum jura que existe "autorregulación" porque
los medios nombrarán a sus propios defensores. Sin embargo, la trampa es
idéntica a la farsa de la "elección del acordeón" del Poder Judicial.
Detrás de la pantalla normativa operan los comisionados incondicionales de la
Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), impuestos por el Ejecutivo
para actuar como el brazo ejecutor del Estado. A través del "recurso de
inconformidad", las autoridades tendrán la última palabra para aplastar la
disidencia mediante multas millonarias, acoso fiscal y la suspensión inmediata
de transmisiones, forzando a los medios a callar ante el terror institucional.
A Morena no le interesa defender a los mexicanos; se trata de
que mientras el país cae en manos de la delincuencia organizada y se hace
ingobernable, el gobierno de la 4T se preocupa por controlar qué ven, qué oyen
y qué leen los mexicanos, usando la censura como el último refugio de su
complicidad y cobardía."

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