miércoles, 23 de septiembre de 2026

Galeones y Bergantines

 


Galeones y Bergantines

Eliseo Santana A.

En las costas de la península sudcaliforniana se respira un aire denso, idéntico al que precede a una tormenta en alta mar.

 Los viejos lobos de mar saben que la tregua ha terminado. Tras la gran victoria de 2021, cuando el navío comandado por el capitán Víctor Castro logró arrebatarle el tesoro de la gubernatura a la alianza enemiga, el reparto de los doblones parecía sellado. Pero en el código pirata la memoria es corta y la ambición, infinita.

Hoy, rumbo a las cruciales aguas de 2027, a bordo del imponente galeón de Morena se ha instalado la amnesia del triunfo. Los oficiales de la nave mayor miran de reojo a la tripulación del pequeño pero artillado bergantín del Partido del Trabajo (PT). Desde las alturas del mástil de Morena se grita que el botín de las candidaturas, las alcaldías y las curules les pertenece casi por completo; argumentan que su bandera es la que infunde temor y que ellos pusieron el barco principal. Para los mandos morenistas, el aliado es solo un invitado que debe conformarse con las migajas que caigan de la mesa del capitán.

Sin embargo, en la cubierta del PT el descontento ruge con fuerza. Sus marineros afilan los sables y acusan una flagrante traición al código. Los del PT recuerdan con rabia que en aquella encarnizada batalla de 2021, cuando el oleaje estaba a punto de hundir a Morena y la diferencia con el rival era de apenas unos cuantos miles de sufragios, fueron sus 8,300 cañonazos directos —y los miles más compartidos— los que inclinaron la balanza. Sin el abordaje oportuno del PT, el galeón guinda habría terminado en el fondo del Mar de Cortés.

El pleito en Baja California Sur ha dejado de ser un murmullo de cantina para convertirse en un desafío abierto. El PT señala con el dedo índice que Morena no respeta los acuerdos firmados con sangre electoral, desconociendo el valor de quienes arriesgaron el pellejo para ganar el territorio. Como en las mejores crónicas de la piratería, la alianza se tambalea no por falta de botín, sino por la voracidad al repartirlo. La moneda está en el aire y la pregunta flota en el viento de La Paz y Los Cabos:

¿lograrán pactar una nueva tregua para mantener el control de la península, o el orgullo de Morena hará que el PT decida cambiar de rumbo, desatar los amarres y dejar que el gran galeón navegue a la deriva en la próxima tormenta?

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